La responsabilidad de las empresas de servicio en el reciclaje del cascajo

Reciclaje
02 Marzo 2020 Ramona Llergo Bay

Es bien sabido para todos los que estamos en la industria de Servicios, que el cascajo es una responsabilidad que dejamos en manos de la industria de la construcción, limitándonos a la contratación del servicio de recolección y terminando con nuestra conciencia tranquila al haber hecho lo correcto.

 

Sin embargo, lo correcto hablando de un tema de limpieza de basura que se genera a través de nuestras remodelaciones, ampliaciones o cambios en la infraestructura del negocio, queda corto si ponemos ojo en que somos un productor de deshechos inorgánicos correspondientes al cascajo.

 

Me refiero a la cantidad de vidrio, cerámicas y metales resultado de las roturas y pérdidas o desgaste que sufren equipos con los que trabajamos diariamente, como vasos, copas, platos de cerámica, porcelana o melamina. Materiales metálicos como equipo de cocina roto o desgastado, aluminio de mesas de trabajo, racks o charolas y plástico de equipo de servicio.

 

¿No es, el cascajo resultado de esta actividad? La industria de servicios tiene por tanto una responsabilidad al respecto mucho más allá de la recolección a través de un tercero.

Y hay muchas cosas que se pueden hacer. Podemos ir desde lo más simple como la clasificación y separación, hasta redoblar esfuerzos en encontrar un uso a través de otra industria en donde el reciclaje sea más específico.

 

Con esto, no sólo estaríamos apoyando al medio ambiente y a la concentración y mezcla de basura que la vuelve poco utilizable, sino también a nuestra propia economía.

 

Hoy nos cobran por recoger lo que simplemente nos estorba y consideramos que de nada puede servir. Mañana, puede ser una fuente de recursos que no llevará a grandes utilidades, pero que es un número positivo, incrementable y responsable.

 

Países más civilizados y comprometidos con el medio ambiente ya hacen de la industria de servicios una fuente innegablemente rentable de sus desperdicios.

 

No se limitan a los recursos orgánicos, resultado de la producción de alimentos, ni de los reciclables comunes que son empaques de la materia prima. Apoyan en la recolección de cerámicas que pueden ser pulverizadas, metales de cubertería o equipo de cocina para fundición y vidrio para rehacer vasos y botellas.

 

Actualmente en México existen varios proyectos orientados al reciclaje en todas las industrias, con la idea de dar valor a los residuos y generar conciencia en los usuarios.

En la actualidad, la Ciudad de México ya se recicla dos toneladas diarias de cascajo constructivo en la Plata de Iztapalapa.

 

Y dicho en boca de los administradores, se pretende que sea un negocio en el que todos ganen, para obtener productos más económicos y durables, pronunciando de manera constante la necesidad de mayor involucramiento de la iniciativa privada en esta actividad y considerando no solo los cascajos convencionales, sino cualquier producto de degradación prolongada que pueda ser aprovechado en el corto plazo. Por todo esto, la industria de servicios deberá reflexionar sobre los deshechos que la actividad genera y el potencial económico y ecológico de los mismos.

 

Ramona Llergo Bay

Licenciada en Administración de Instituciones por la Escuela Superior de Administración de Instituciones (ESDAI).

Grado de maestría en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia, por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE), y Programa de Alta Dirección por la misma institución. Profesional de Sommelier en Centro Culinario Ambrosía. Miembro Activo de Madrid Fusión y miembro Activo de San Sebastián Gastronómika. Después de 31 en años en la Dirección y Consejo de Administración de Grupo Ambrosia, actualmente es consultora independiente.

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