Las empresas gastan más en viajes de negocios, pero la hotelería enfrenta una nueva realidad

23 Octubre 2026

El encarecimiento de los viajes de negocios está modificando la distribución de los presupuestos empresariales; para hoteles y restaurantes, el crecimiento del gasto corporativo no necesariamente se traducirá en más huéspedes o comensales, lo que obliga a revisar las estrategias de rentabilidad y captación de clientes.

Las empresas están destinando mayores presupuestos a los viajes de negocios, aunque el número de desplazamientos aumenta a un ritmo considerablemente menor. El encarecimiento del transporte aéreo y otros servicios está absorbiendo parte de estos recursos, mientras las organizaciones refuerzan sus políticas de gasto y priorizan los encuentros presenciales que aportan valor a sus operaciones.

Esta diferencia tiene implicaciones para la industria de la hospitalidad. Un mayor gasto empresarial puede favorecer los ingresos del sector, pero no garantiza un incremento proporcional en la ocupación hotelera, las reservaciones de restaurantes o la contratación de espacios para reuniones. Los datos publicados durante 2026 permiten dimensionar este comportamiento y sus posibles efectos comerciales.

Los presupuestos corporativos crecen más rápido que los viajes

El 2026 Deloitte Corporate Travel Study, publicado en octubre, señala que el 85% de los responsables de viajes corporativos encuestados en Estados Unidos reportó aumentos presupuestales durante 2026, frente al 74% registrado el año anterior; sin embargo, mientras el gasto en viajes corporativos crece aproximadamente 12%, el volumen de desplazamientos aumenta 6%, una diferencia que evidencia el peso de los costos sobre los recursos disponibles.

El transporte aéreo explica parte de esta presión. Según el análisis de reservaciones utilizado por Deloitte, las tarifas corporativas nacionales registraron incrementos de 18% y las internacionales de 13%, encareciendo los desplazamientos incluso cuando las empresas mantienen una frecuencia de viajes relativamente estable.

Esta tendencia también aparece en el informe Business Travel Pulse, publicado por American Express Global Business Travel en abril de 2026. Su índice de precios de viajes de negocios registró un aumento interanual de 4.7% durante el cuarto trimestre de 2025. El indicador integra tarifas aéreas, con una ponderación de 65%; alojamiento, 25%; transporte ferroviario, 5%; y renta de automóviles, 5%, por lo que refleja el encarecimiento conjunto de los principales servicios utilizados por los viajeros corporativos.

En consecuencia, una parte del crecimiento presupuestal responde a la necesidad de cubrir tarifas más elevadas y no necesariamente a la contratación de más servicios. Esta distinción resulta fundamental para interpretar las perspectivas de demanda de los establecimientos vinculados con el turismo de negocios.

Latinoamérica: el gasto aumentaría 11%, frente a 1.5% en desplazamientos

Las proyecciones de la Global Business Travel Association (GBTA) muestran una diferencia todavía más pronunciada en Latinoamérica. Para 2026, la asociación estima que el gasto regional en viajes de negocios alcanzará los 67,700 millones de dólares, aproximadamente 11% más que el año anterior, mientras que el volumen de desplazamientos originados en la región llegaría a 64 millones, con un crecimiento de apenas 1.5%.

La distancia entre ambos indicadores confirma que el aumento de los recursos destinados al turismo corporativo no puede utilizarse, por sí solo, como una medida del crecimiento de la demanda.

México mantiene una participación importante en este mercado. GBTA lo sitúa en la posición 20 del ranking mundial de gasto en viajes de negocios, con una proyección de 10,400 millones de dólares para 2026. Asimismo, la asociación estima que esta actividad generó alrededor de 3,300 millones de dólares en ingresos para Ciudad de México durante 2024, al considerar sus efectos económicos directos, indirectos e inducidos.

Aunque estas cifras reflejan la relevancia económica del segmento corporativo, también plantean una consideración para los proveedores de hospitalidad: el crecimiento del mercado en términos monetarios no permite anticipar, sin información adicional, cuántas habitaciones, servicios de alimentos o espacios para reuniones serán contratados.

¿Cómo están cambiando las decisiones de compra de las empresas?

Además del aumento de los costos, los resultados de Deloitte identifican un mayor control sobre las decisiones de viaje. El 60% de los responsables encuestados considera prioritario mejorar el cumplimiento de las políticas de reservación, mientras que el 44% señala que su organización ha reforzado los procesos de aprobación antes de autorizar desplazamientos.

Sin embargo, las medidas de control no se aplican de la misma manera a todos los servicios. La proporción de empresas que exige utilizar vuelos de menor costo aumentó de 37% a 45%, mientras que aquellas que presionan a sus empleados para seleccionar alojamientos más económicos disminuyeron de 50% a 41%.

Este contraste resulta relevante para la hotelería porque sugiere que el precio más bajo no es necesariamente el principal criterio de selección del alojamiento. La ubicación, la confiabilidad del servicio, las condiciones para trabajar y descansar, así como la flexibilidad de las reservaciones, pueden intervenir en las decisiones de contratación.

Deloitte también identifica una mayor concentración del gasto en desplazamientos relacionados con ventas, proyectos con clientes, relaciones comerciales y actividades operativas. En este contexto, los viajes tienden a responder a objetivos empresariales concretos, lo que puede elevar las expectativas sobre la calidad y funcionalidad de los servicios contratados.

Para los restaurantes, este comportamiento permite identificar oportunidades en comidas de negocios, reuniones con clientes y servicios de alimentos vinculados con eventos empresariales. La capacidad para atender estos encuentros con tiempos de servicio adecuados, procesos de reservación eficientes y propuestas comerciales claras puede representar una ventaja para captar demanda corporativa.

La rentabilidad hotelera y restaurantera requiere medir más que ingresos

Ante un mercado en el que el gasto crece más rápido que los desplazamientos, los establecimientos necesitan distinguir cuánto de sus resultados proviene de mayores tarifas y cuánto responde a un incremento efectivo de clientes.

En hotelería, un aumento de los ingresos por habitación no necesariamente significa que se hayan vendido más noches. Por ello, indicadores como la ocupación corporativa, la tarifa diaria promedio, los ingresos por habitación disponible y el consumo de servicios complementarios permiten evaluar con mayor precisión el desempeño de este segmento.

El análisis también debe trasladarse a la estrategia comercial. Los acuerdos con empresas pueden fortalecerse mediante condiciones tarifarias previsibles, flexibilidad para modificar reservaciones y procesos administrativos que faciliten la contratación recurrente. Más que competir exclusivamente por precio, el objetivo es ofrecer una propuesta consistente con las necesidades operativas de los clientes corporativos.

Para los restaurantes, resulta igualmente importante analizar el número de reservaciones empresariales, los horarios de consumo y el ticket promedio. Estos indicadores ayudan a identificar oportunidades de venta, ajustar la capacidad de atención y desarrollar servicios dirigidos a reuniones de trabajo o grupos corporativos, sin depender únicamente del incremento de precios para mejorar la facturación.

La digitalización también interviene en estas decisiones. De acuerdo con Deloitte, más de ocho de cada diez responsables de viajes reportaron iniciativas recientes o activas para mejorar sus herramientas de gestión, especialmente en el control de gastos y las aplicaciones móviles.

Aunque estos datos corresponden a la gestión interna de los viajes empresariales, representan una señal para los proveedores de hospitalidad. Contar con sistemas eficientes de reservación, facturación y atención al cliente puede facilitar la relación comercial con organizaciones que buscan mayor control administrativo y procesos de contratación ágiles.

Más gasto no significa automáticamente más clientes

Las cifras de Deloitte, GBTA y American Express Global Business Travel describen un mercado corporativo que mantiene su importancia económica, pero en el que los mayores presupuestos conviven con tarifas elevadas, controles de gasto y un crecimiento más moderado de los desplazamientos.

Para hoteles y restaurantes, la principal implicación es comercial: el aumento del gasto empresarial no garantiza un mayor flujo de huéspedes y comensales. Evaluar la demanda real, fortalecer las relaciones corporativas y mejorar la rentabilidad de los servicios contratados será más relevante que interpretar el crecimiento presupuestal como una expansión automática del mercado.

Referencias

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