Voces de la Industria: Ismael Rivera y los nuevos retos de seguridad en la vida nocturna

26 Junio 2026

Los retos que están redefiniendo la operación de bares y discotecas

La industria del entretenimiento nocturno enfrenta nuevos desafíos relacionados con la seguridad, la regulación, la profesionalización y la experiencia del consumidor. Para profundizar en este panorama, charlamos en exclusiva con Ismael Rivera Cruces para nuestra sección Voces de la Industria, donde compartió su visión sobre la evolución del sector y las acciones que considera necesarias para construir espacios más seguros, responsables y alineados con las nuevas exigencias del mercado.

La seguridad se ha convertido en uno de los temas más relevantes para la industria del entretenimiento nocturno. La evolución de los hábitos de consumo, la aparición de nuevos riesgos y una mayor exigencia por parte de consumidores y autoridades han llevado a bares, discotecas y centros de entretenimiento a replantear la forma en que operan.

En este contexto, la profesionalización, la prevención, la tecnología y el cumplimiento normativo se han convertido en pilares fundamentales para el desarrollo de un sector que cada fin de semana recibe a millones de personas en todo el país.

Para hablar sobre estos desafíos y las oportunidades que enfrenta la industria, conversamos con Ismael Rivera Cruces, CEO de Movimiento Centinela México y presidente nacional de la Asociación Nacional de Restaurantes, Discotecas, Bares y Centros de Espectáculos (ANIDICE A.C.), quien comparte su visión sobre la evolución de la vida nocturna, los riesgos que hoy enfrenta el sector y las acciones que considera necesarias para construir espacios más seguros y responsables.

V.I.: Has sido testigo de la evolución de la vida nocturna durante más de cuatro décadas. ¿Qué cambios consideras que han transformado de manera más profunda a la industria?

I.R.C.: Han cambiado muchísimas cosas. Lo que busca la gente para divertirse sigue siendo esencialmente lo mismo, pero los modismos cambian constantemente.

 

Me tocó vivir la época de la música de los ochenta, el auge del rock en español, la llegada de la música electrónica y la transformación de los espacios de entretenimiento.

 

Antes existían grandes discotecas para tres mil o tres mil quinientas personas. Nosotros operábamos algunas de ellas. Había pistas enormes, mesas, protocolos de acceso y una dinámica completamente distinta. Hoy vemos conceptos mucho más especializados, donde la música, la decoración y la experiencia definen la personalidad de cada lugar.

 

La tecnología también transformó completamente la operación. Nosotros hacíamos cortes de caja manuales, controles administrativos manuales y revisiones físicas de inventarios. Hoy es posible supervisar prácticamente toda la operación desde un teléfono celular.

V.I.: Además de la experiencia del cliente, también parecen haber cambiado los riesgos y preocupaciones de la industria.

I.R.C.: Radicalmente. Hace treinta años los debates giraban alrededor del acceso a los establecimientos, los códigos de vestimenta o quién podía entrar y quién no.

 

Hoy hablamos de narcomenudeo, sumisión química, bebidas adulteradas, protección civil y seguridad integral. Eso refleja cómo ha cambiado la sociedad, pero también cómo han cambiado las responsabilidades de quienes operamos este tipo de negocios.

 

La seguridad dejó de ser un tema complementario para convertirse en una prioridad.

V.I.: Desde esa perspectiva, ¿cuál consideras que es actualmente el principal desafío para los establecimientos?

I.R.C.: La legalidad.

 

Muchas veces se piensa que el problema es cumplir una norma específica, pero el reto es mucho más amplio. Lo más difícil es lograr que un establecimiento pueda operar completamente dentro de la normatividad y mantenerse así.

 

Llevamos cuarenta años intentando transparentar la actividad de la vida nocturna y no lo hemos logrado. Cada administración pública llega con criterios distintos, las leyes suelen ser interpretativas y eso genera incertidumbre para quienes quieren hacer las cosas correctamente.

 

Cuando un empresario abre un establecimiento no solamente tiene que preocuparse por atraer clientes. También debe entender regulaciones, permisos, protección civil, operación, aspectos fiscales y legales. Todo eso forma parte del negocio.

 

La transformación de la vida nocturna no sólo ha cambiado la manera en que operan los establecimientos; también ha obligado a la industria a replantear su papel en la prevención y la protección de los consumidores. En ese contexto surge Movimiento Centinela, una iniciativa enfocada en la concientización y la seguridad integral.

V.I.: Antes de Movimiento Centinela ya impulsabas iniciativas relacionadas con la seguridad. ¿Cómo comenzó ese trabajo?

I.R.C.: Desde hace muchos años entendimos que la prevención era fundamental.

 

En 1993 desarrollamos el programa de Conductor Designado junto con el Tecnológico de Monterrey. Observábamos que los estudiantes llegaban en grupo y regresaban en el mismo vehículo. La lógica era sencilla: una persona no debía consumir alcohol para poder conducir de regreso.

 

Lo que empezó como una iniciativa local terminó trascendiendo mucho más allá de nuestro establecimiento. Ahí entendimos que la industria también tiene una responsabilidad social.

V.I.: Años después surge el Movimiento Centinela. ¿Qué motivó su creación?

I.R.C.: Surge a partir de experiencias internacionales; ya que nosotros participamos en organizaciones de vida nocturna donde observamos tendencias y problemáticas que ocurren en distintos países.

 

Uno de esos temas fue la sumisión química. En España conocimos el desarrollo de una pulsera diseñada para detectar ciertas sustancias utilizadas para cometer delitos; cuando analizamos el problema entendimos que la solución no podía limitarse a una herramienta tecnológica.

 

Lo verdaderamente importante era generar información, prevención y conciencia. Así nació Movimiento Centinela, como un programa de responsabilidad social orientado a informar y sensibilizar sobre los riesgos que existen actualmente dentro y fuera de los espacios de entretenimiento.

V.I.: Muchas personas identifican el proyecto por la pulsera. Sin embargo, el alcance parece mucho más amplio.

I.R.C.: Muchísimo más amplio.

 

La pulsera es solamente una herramienta. Lo más importante es la educación.

 

Hoy realizamos conferencias gratuitas en preparatorias, universidades y otros espacios donde explicamos qué es la sumisión química, qué es la vulnerabilidad química y cuáles son los riesgos que enfrentan las personas cuando salen a divertirse.

 

La vulnerabilidad química ocurre cuando una persona se coloca a sí misma en una situación de riesgo por el exceso en el consumo de alcohol u otras sustancias. La sumisión química es diferente: sucede cuando alguien suministra una sustancia a otra persona con la intención de causarle daño.

 

Muchas veces la gente ni siquiera conoce estos conceptos. Si no entendemos los riesgos, difícilmente podremos prevenirlos.

V.I.: ¿Qué acciones concretas buscan impulsar desde Movimiento Centinela?

I.R.C.: Principalmente información y prevención.

 

Estamos llevando conferencias a preparatorias, universidades y auditorios para explicar qué está ocurriendo actualmente en materia de seguridad. Hablamos de sumisión química, bebidas adulteradas, protección civil y de cómo tomar mejores decisiones cuando las personas salen a divertirse.

 

La prevención empieza con el conocimiento.

V.I.: ¿Qué acciones concretas pueden ayudar a mejorar la seguridad de las personas?

I.R.C.: Algo tan sencillo como identificar una salida de emergencia.

 

Siempre hago la misma pregunta: cuando llegas a un restaurante, un auditorio o un centro nocturno, ¿te fijas dónde está la salida de emergencia? La mayoría responde que no.

 

Sin embargo, una decisión tan simple puede marcar la diferencia en una situación de emergencia. La prevención empieza mucho antes de que ocurra un incidente.

V.I.: También has hablado de la tecnología como una aliada para la seguridad.

I.R.C.: Totalmente.

 

Recuerdo cuando se estableció la obligatoriedad de las alertas sísmicas en establecimientos nocturnos. Nosotros planteamos una pregunta muy sencilla: ¿qué sucede si a las tres de la mañana, con cientos de personas dentro de un bar, suena una alerta sísmica?

 

Probablemente el pánico genere consecuencias más graves que el propio movimiento.

 

Por eso desarrollamos protocolos donde la alerta se conectaba al sistema de audio e iluminación. Se apagaba la música, se encendían las luces blancas y el personal comenzaba el proceso de evacuación de manera ordenada.

 

La tecnología tiene sentido cuando ayuda a proteger mejor a las personas. Si la seguridad representa uno de los principales desafíos para la industria, la profesionalización es otro de los factores que definirán su futuro.

Para Rivera Cruces, muchos de los problemas que enfrentan los establecimientos podrían reducirse mediante una mejor administración y un mayor conocimiento del marco legal que regula la actividad.

V.I.: ¿Dónde identificas las principales áreas de oportunidad para los empresarios de la vida nocturna?

I.R.C.: Principalmente en la administración y en el conocimiento legal.

 

Muchos emprendedores logran abrir negocios exitosos, pero cuando la operación comienza a crecer aparecen problemas relacionados con inventarios, compras, almacenes, costos y control administrativo.

 

Estamos hablando de negocios que pueden manejar cientos de productos diferentes. El problema no es abrir el negocio; el problema es administrarlo correctamente.

 

Imagina un establecimiento que maneja cerca de trescientas etiquetas distintas de alcohol, diferentes medidas, distintos niveles de rotación y múltiples proveedores. Si no tienes controles adecuados de inventario, compras y almacenes, puedes perder el control financiero rápidamente.

 

A eso se suma el desconocimiento legal. Muchos empresarios no conocen las leyes que regulan su actividad, sus derechos o sus obligaciones; y eso puede poner en riesgo cualquier operación.

V.I.: ¿Qué papel juega la tecnología en ese proceso de profesionalización?

I.R.C.: Hoy nos facilita prácticamente todo; ya que puedes controlar inventarios, monitorear ventas por minuto, supervisar compras, revisar cámaras y analizar indicadores en tiempo real desde cualquier lugar.

 

La inteligencia artificial también está acelerando muchos procesos administrativos. Tareas que antes requerían horas de trabajo ahora pueden resolverse en cuestión de minutos; eso permite que los empresarios dediquen más tiempo a mejorar la experiencia del cliente y menos a resolver tareas operativas.

V.I.: ¿Cómo puede lograrse el equilibrio entre entretenimiento, hospitalidad y seguridad sin afectar la diversión?

I.R.C.: La seguridad no está peleada con la diversión.

 

Todo establecimiento exitoso está planeado. La música, la iluminación, la temperatura, la atención, los tiempos de consumo y la experiencia general forman parte de una estrategia.

 

La gente percibe cuando un lugar es seguro. Percibe cuando existe una preocupación real por cuidar a los asistentes, cuando los productos son confiables y cuando los protocolos funcionan.

 

Todo eso genera confianza y mejora la experiencia.

V.I.: Has señalado públicamente tu preocupación por las llamadas fiestas clandestinas. ¿Por qué representan un riesgo?

I.R.C.: Porque muchas veces se presentan como reuniones privadas cuando en realidad son eventos comerciales dirigidos a menores de edad. Se venden boletos, se comercializan bebidas, pueden existir drogas y normalmente no hay garantías de protección civil ni de seguridad.

 

Es un fenómeno que ha crecido y que requiere atención porque pone en riesgo a los jóvenes y opera fuera de cualquier regulación.

V.I.: Si tuvieras que resumir en una sola idea el principal desafío que enfrenta la industria en los próximos años, ¿cuál sería?

I.R.C.: La unión.

 

La única solución es la unión entre gobierno, sociedad, empresarios y consumidores. La vida nocturna no va a desaparecer. Cada fin de semana millones de personas salen a divertirse y seguirán haciéndolo porque somos una necesidad de esparcimiento.

 

Lo que sí puede cambiar es la forma en que entendemos la industria. Tenemos la oportunidad de construir espacios más seguros, más profesionales y transparentes.

 

Ese es el reto y también la gran oportunidad para los próximos años.

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