La industria de la hospitalidad en México se encuentra frente a uno de los momentos más relevantes de su historia reciente; ya que más que un año de alta demanda turística, 2026 se perfila como un punto de inflexión estructural que obligará a hoteles, restaurantes y operadores del sector a replantear su forma de operar, competir y generar valor. La combinación de cambios en el perfil del viajero, madurez tecnológica, presión operativa y eventos internacionales de gran escala está acelerando una transformación que ya no puede postergarse.
De acuerdo con distintos análisis del sector, la hospitalidad en México no solo crecerá en volumen, sino también en complejidad. La expectativa del huésped ha evolucionado: hoy exige eficiencia, personalización, coherencia en el servicio y una experiencia integral que conecte alojamiento, alimentos, bebidas y servicios complementarios. En este escenario, la improvisación deja de ser una opción y la profesionalización se vuelve indispensable.
Tecnología y eficiencia operativa como nueva base del sector
Uno de los factores que marcará esta transición es la tecnología; herramientas como la analítica de datos, la automatización de procesos, los sistemas de gestión integrados y la inteligencia artificial están dejando de ser exclusivas de las grandes cadenas para convertirse en parte del estándar operativo. Su adopción permite optimizar inventarios, anticipar picos de demanda, mejorar la planeación de personal y reducir costos, al tiempo que habilita experiencias más fluidas para el huésped.
En la práctica, la eficiencia operativa y la experiencia del cliente ya no pueden separarse; un servicio ágil, consistente y personalizado depende cada vez más de la capacidad de los establecimientos para integrar tecnología de manera estratégica, sin perder el componente humano que define a la hospitalidad.
El huésped cambia, la experiencia también
A esta transformación se suma un cambio profundo en la forma en que los viajeros consumen hospitalidad. La personalización ha pasado de ser un valor agregado a una expectativa básica. Preferencias alimentarias, hábitos de consumo, tiempos de estancia y experiencias locales influyen directamente en la percepción del servicio.
Sin embargo, persiste una brecha clara entre lo que el huésped espera y lo que realmente recibe; para la industria, cerrar esta brecha representa una oportunidad concreta de diferenciación y fidelización, especialmente en un entorno donde la oferta es amplia y la comparación es inmediata.
El Mundial 2026 y su impacto real en la hotelería mexicana
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como uno de los mayores detonadores de actividad turística y hotelera en la historia reciente del país; para México, el evento representa la llegada de aproximadamente 5.5 millones de visitantes adicionales en un solo mes, concentrados principalmente entre junio y julio de 2026. Más allá del volumen, el verdadero reto para la industria será la gestión eficiente de la demanda, sin comprometer la experiencia del huésped ni la operación diaria.
En el caso de la Ciudad de México, se estima la llegada de alrededor de 1.2 millones de visitantes durante el torneo, con picos de hasta 67 mil habitaciones requeridas por noche en los días de mayor actividad. La capital parte de una posición sólida: cuenta con más de 102 mil habitaciones reguladas, distribuidas entre hoteles de calidad, departamentos turísticos autorizados y la zona metropolitana, una capacidad suficiente para absorber la demanda sin necesidad de medidas extraordinarias. De hecho, ya se han reservado cerca de 2,000 habitaciones para personal de la FIFA, equipos, periodistas y clientes VIP, lo que anticipa una planeación hotelera estructurada y segmentada.
Guadalajara presenta un escenario distinto, marcado por una expansión acelerada de su infraestructura hotelera. Jalisco contará con cerca de 92 mil cuartos, incluyendo 28 hoteles en construcción que deberán estar listos antes del segundo trimestre de 2026. A estos se suman 24 nuevos hoteles en la capital jalisciense, que incrementarán la oferta en aproximadamente 3,000 habitaciones, en un contexto donde el estado espera recibir hasta 3 millones de visitantes durante las actividades relacionadas con el Mundial. Este crecimiento responde no solo a los partidos programados, sino a una agenda extendida de eventos y turismo complementario.
En Monterrey, la expectativa también es significativa; la construcción de 12 nuevos hoteles, con una inversión cercana a 2,800 millones de pesos, añadirá alrededor de 1,400 habitaciones a la oferta existente. La derrama económica estimada supera los 5,000 millones de pesos, con un impacto directo en empleo, servicios y turismo corporativo. La definición de tarifas y estrategias comerciales se dará una vez confirmados los equipos que jugarán en el Estadio BBVA, lo que abre espacio para modelos de pricing dinámico y paquetes especializados.
Por su parte, Quintana Roo tendrá un rol estratégico fuera de las sedes de los partidos. Hoteles como Fairmont Mayakoba y Moon Palace han sido seleccionados como Base Camps oficiales, alojando a selecciones nacionales durante el torneo. Además, se analiza la posibilidad de organizar un Fan Fest del Mundial en el Caribe mexicano, lo que ampliaría el impacto del evento hacia destinos de sol y playa, reforzando la conexión entre turismo deportivo y vacacional.
En conjunto, el Mundial 2026 no solo representa una prueba de capacidad para la hotelería mexicana, sino también una oportunidad para consolidar prácticas más eficientes en operación, alianzas estratégicas, promoción internacional y experiencia del huésped. La forma en que el sector gestione este pico de demanda marcará no solo el desempeño durante el evento, sino la reputación y competitividad de México como destino hotelero a largo plazo.
Sostenibilidad, capacidad operativa y el reto de crecer con orden
La sostenibilidad se consolida como un eje transversal del sector; más allá del discurso ambiental, su integración responde a criterios de eficiencia operativa, reducción de costos y posicionamiento de marca. El uso responsable de energía, agua e insumos impacta tanto en la rentabilidad como en la percepción del huésped y, en 2026, dejará de ser un diferenciador para convertirse en una expectativa implícita.
No obstante, el crecimiento proyectado también plantea retos importantes. La capacidad instalada, la logística urbana, el abastecimiento y la disponibilidad de personal calificado serán factores críticos para sostener la demanda sin comprometer la calidad del servicio. La hospitalidad mexicana enfrenta el desafío de crecer con orden, apoyándose en procesos, capacitación y alianzas estratégicas que permitan responder a un mercado más exigente y competitivo.
En este contexto, Abastur se posiciona como un espacio clave para analizar estas transformaciones, conectar a los actores del sector y anticipar tendencias.
Referencias
- Real Estate Market. (2025). 2026, el punto de inflexión para la industria de la hospitalidad en México.
https://www.realestatemarket.com.mx/noticias/49744-2026-el-punto-de-inflexion-para-la-industria-de-la-hospitalidad-en-mexico - El Economista. (2026). Sector hotelero enfrenta su mayor reto tecnológico rumbo al Mundial 2026 https://www.eleconomista.com.mx/econohabitat/sector-hotelero-enfrenta-mayor-reto-tecnologico-rumbo-mundial-20260102-793566.html
- Gaya. (2025) Rumbo al Mundial 2026 ¿Cuál es el futuro de la Hotelería? . https://blog.gaya.mx/hoteleria-rumbo-mundial