De Residuo a Recurso, el Futuro del Reutilización

19 Agosto 2026

Durante décadas, gran parte de la economía funcionó bajo una lógica relativamente sencilla: producir, consumir y desechar. Sin embargo, la presión sobre los recursos naturales, los costos de las materias primas y las nuevas exigencias ambientales están acelerando la transición hacia un modelo diferente, donde aquello que termina su primera vida útil puede conservar valor dentro del sistema productivo.

México forma parte de esta transformación. La conversación sobre residuos está dejando de concentrarse exclusivamente en qué hacer con ellos después de desecharlos y comienza a preguntarse cómo mantener materiales y productos en circulación durante más tiempo.

El cambio es relevante para industrias como alimentos y bebidas, hospitalidad, manufactura y comercio, donde diariamente se utilizan grandes cantidades de envases, empaques, textiles, alimentos y otros insumos. Para las empresas, avanzar hacia la circularidad implica repensar desde las compras y el diseño hasta la separación, recuperación, reutilización y reciclaje.

El Foro Líderes del Reciclaje 2026 reflejó precisamente esta evolución: en México se está transitando de una visión enfocada en gestionar residuos hacia un ecosistema donde industria, academia, gobierno y sociedad participan en su recuperación y aprovechamiento.

Cuando un residuo conserva su valor

La economía circular parte de una idea fundamental: un material no necesariamente pierde su utilidad cuando termina su primer ciclo de uso.

Reutilizar productos, recuperar componentes, reparar, transformar o reciclar materiales permite mantener recursos dentro de la economía y disminuir la dependencia de materias primas vírgenes. Esto cambia incluso la manera de entender los residuos: dejan de ser únicamente un costo operativo para convertirse, cuando existen los procesos adecuados, en materiales capaces de reincorporarse a una cadena de valor.

En México ya existen ejemplos de esta transformación. El modelo botella a botella de PETSTAR se apoya en infraestructura de acopio y reciclaje para recuperar envases y reincorporar el material a nuevos ciclos productivos. De acuerdo con la información presentada durante el Foro Líderes del Reciclaje 2026, este sistema ha requerido inversiones superiores a 280 millones de dólares y el desarrollo de una red de recuperación a escala nacional.

El ejemplo muestra algo importante: convertir residuos en recursos requiere mucho más que voluntad ambiental. Demanda infraestructura, inversión, tecnología y un mercado capaz de aprovechar nuevamente los materiales recuperados.

La circularidad entra en la estrategia de negocio

Uno de los cambios más importantes ocurre dentro de las propias empresas. La economía circular comienza a pasar de programas aislados de sostenibilidad a decisiones relacionadas con diseño, abastecimiento y producción.

Arca Continental, por ejemplo, reportó que en 2025 utilizó más de 36% de resina reciclada en promedio en sus empaques, integrando la circularidad dentro de su estrategia de negocio y del diseño de sus envases.

Esta perspectiva modifica la relación de las organizaciones con sus residuos. Si existe demanda por materiales recuperados, separar correctamente, conservar su calidad y desarrollar sistemas que permitan reincorporarlos adquiere también un valor económico.

Para hoteles, restaurantes y otros negocios de hospitalidad, la misma lógica puede trasladarse a diferentes áreas de la operación. Envases, mobiliario, textiles, empaques y determinados insumos pueden analizarse desde su ciclo de vida completo para identificar oportunidades de reducción, reutilización, recuperación o reciclaje.

La pregunta deja entonces de ser únicamente cuánto residuo genera una operación y comienza a incluir cuánto de ese material podría evitar convertirse definitivamente en desecho.

Separar bien es conservar valor

Para que un residuo pueda transformarse nuevamente en recurso, importa lo que sucede desde el momento en que se descarta.

La separación en origen continúa siendo uno de los grandes desafíos. Mezclar materiales puede contaminarlos, dificultar su recuperación y disminuir el valor que conservan dentro de los procesos posteriores de reciclaje. Durante el Foro Líderes del Reciclaje se identificó precisamente la separación desde el origen y la corresponsabilidad como factores necesarios para facilitar el aprovechamiento de los materiales.

Esto adquiere especial importancia en operaciones de alto volumen. Un hotel, restaurante, centro de convenciones o complejo turístico puede generar diariamente diferentes flujos de residuos, por lo que contar con procedimientos claros, capacitación y coordinación con proveedores y gestores resulta fundamental. La circularidad comienza, en buena medida, antes de que llegue el camión recolector.

Tecnología y trazabilidad para cerrar el círculo

Saber que un material fue recuperado ya no siempre es suficiente. Las empresas necesitan conocer su origen, tratamiento y destino para demostrar que realmente regresó a una cadena productiva.

Aquí entra en juego la trazabilidad. El modelo presentado por PETSTAR permite conocer de dónde proviene el material recuperado, cómo fue recolectado y bajo qué condiciones, información que contribuye a obtener resina reciclada con certificaciones internacionales.

La innovación también está abriendo nuevas posibilidades. Entre las áreas de desarrollo mencionadas por el Tecnológico de Monterrey se encuentran bioplásticos, reciclaje químico y espacios de experimentación donde pueden probarse tecnologías y estrategias para mejorar la gestión de residuos, incluso mediante inteligencia artificial.

Estas herramientas pueden ayudar a que la circularidad avance de iniciativas difíciles de medir hacia sistemas capaces de demostrar qué se recupera, cuánto valor se conserva y qué sucede con los materiales después de abandonar una operación.

De gestionar residuos a diseñar sistemas circulares

El siguiente paso para las empresas no consiste únicamente en reciclar más, sino en evitar que los materiales pierdan valor desde el principio.

Esto implica revisar decisiones que ocurren mucho antes de generar un residuo: qué productos se compran, cuánto duran, si pueden repararse, qué tipo de empaque utilizan, si existen alternativas reutilizables y qué posibilidades reales hay de recuperar sus materiales al finalizar su vida útil.

También requiere colaboración. Ninguna empresa puede construir circularidad por sí sola. Fabricantes, proveedores, operadores, gestores, recicladores, autoridades y consumidores forman parte de una misma cadena.

Precisamente por ello, el avance de México hacia la economía circular se está planteando como un ecosistema basado en inversión, innovación, regulación e inclusión, en lugar de limitarse exclusivamente a incrementar las tasas de reciclaje.

De Residuo a Recurso, el Futuro del Reutilización

Este tema será parte del programa de The Hospitality Summit en ABASTUR 2026 con la conferencia “De Residuo a Recurso: el Futuro de la Reutilización”, impartida por Montserrat Ramírez, directora de Operaciones de ECOCE, de 15:00 a 16:00 horas. 

La sesión abrirá la conversación sobre las oportunidades que tiene la industria para transformar sus operaciones y avanzar hacia modelos donde reducir, recuperar y reincorporar recursos se convierta en parte integral de la estrategia empresarial. 

No te pierdas esta ni las demás conferencias de ABASTUR 2026. Regístrate y sé parte del encuentro: 

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Referencias

  • ECOCE. (junio 2026) Foro Líderes del Reciclaje 2026: México quiere liderar la economía circular en AL y la industria acelera la apuesta.

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