Un partido puede durar 90 minutos, una carrera algunas horas y un torneo varios días. Para la industria turística, sin embargo, la oportunidad comienza antes del evento y puede extenderse mucho después de que termina.
El turismo deportivo en México está ganando peso como una forma de viajar en la que el evento funciona como detonador, pero el gasto y la experiencia se distribuyen entre hospedaje, gastronomía, transporte, comercio y actividades en el destino. Actualmente, el segmento genera más de 65 mil millones de pesos en México y registra un crecimiento superior al 25% anual, de acuerdo con CONCANACO SERVYTUR.
Para hoteles y restaurantes, entender cómo está cambiando este viajero abre oportunidades que van mucho más allá de las fechas de los grandes encuentros deportivos.
El evento decide el destino
Una de las características que distingue al turismo deportivo es el orden de la decisión. En muchos casos, primero aparece el interés por un partido, carrera o competencia y después comienza a construirse el viaje alrededor de ese evento.
Esta dinámica puede producir itinerarios más flexibles y decisiones de última hora sobre vuelos, alojamiento y actividades. Además, algunos aficionados aprovechan el desplazamiento para conocer destinos cercanos, sumar experiencias culturales o realizar actividades de naturaleza y aventura.
El comportamiento representa un cambio importante para la hospitalidad. El hotel deja de ser únicamente el lugar donde dormir y el restaurante puede convertirse en parte de una experiencia que empezó con el deporte, pero que termina involucrando buena parte de la oferta del destino.
Viajar para compartir la experiencia
El componente social también está adquiriendo relevancia. Según la Encuesta sobre Viajes Deportivos 2026 de Booking.com, 34% de los mexicanos elegiría viajar con su familia para asistir a un evento deportivo, mientras que 30% lo haría en pareja y 27% con amigos; además, el 44% asegura haber hecho nuevas amistades durante algún viaje relacionado con el deporte.
Esto cambia la manera de pensar del visitante; pues no existe únicamente el aficionado que llega, asiste al encuentro y regresa a casa, también hay familias, parejas y grupos de amigos que buscan combinar el evento con gastronomía, entretenimiento y actividades para aprovechar su estancia.
Para hoteles y restaurantes, la oportunidad está en comprender esas distintas necesidades: desde horarios y servicios adaptados a la dinámica de los eventos hasta propuestas que permitan al visitante continuar viviendo la experiencia antes y después de entrar al estadio.
El Mundial dejó una señal para la industria
México acaba de experimentar la dimensión que pueden alcanzar estos desplazamientos. Durante la Copa Mundial 2026, las ciudades sede recibieron alrededor de 7.8 millones de viajeros nacionales e internacionales y registraron una derrama turística superior a 42 mil millones de pesos. El impacto económico total se estimó en 65 mil millones de pesos y 130,900 empleos.
Pero quizá una de las señales más importantes para el sector es que el impacto no terminó en los estadios. Hoteles, restaurantes, comercios, transporte y otros prestadores de servicios forman parte de la cadena que puede beneficiarse cuando un evento consigue movilizar visitantes.
El Mundial fue extraordinario por su escala, pero la oportunidad del turismo deportivo no depende exclusivamente de megaeventos. Fútbol, automovilismo, carreras, golf, tenis, ciclismo, surf y otras disciplinas pueden generar flujos turísticos alrededor de distintos destinos y temporadas.
Convertir aficionados en visitantes que quieran regresar
El siguiente reto para la hospitalidad mexicana será conseguir que el viaje no termine con el marcador. Un visitante que llega motivado por el deporte también puede descubrir la cocina local, recorrer la ciudad y consumir experiencias que le den razones para extender su estancia o regresar posteriormente. Los datos sobre viajeros mexicanos muestran que los eventos se están combinando cada vez más con la convivencia y descubrimiento del destino.
Para hoteles y restaurantes, esto implica mirar el calendario deportivo también como una herramienta de planeación comercial. Conocer quién llegará, con quién viajará y qué puede buscar alrededor del evento permite diseñar experiencias más relevantes y aprovechar mejor los momentos de alta demanda.
Referencias
- Real Estate Market. Turismo deportivo gana terreno: así prefieren viajar los mexicanos.
https://realestatemarket.com.mx/noticias/turismo/51131-turismo-deportivo-gana-terreno-asi-prefieren-viajar-los-mexicanos - El Economista. Turismo deportivo: la intención de viaje nace de la emoción y se construye alrededor del evento.
https://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/turismo-deportivo-intencion-viaje-nace-emocion-construye-alrededor-evento-20260420-809498.html - Milenio. Turismo deportivo ha generado miles de mdp en México: Concanaco Servytur.
https://www.milenio.com/negocios/turismo-deportivo-ha-generado-miles-mdp-mexico-concanaco-servytur